Sientes ansiedad? Herramientas personales para poner en practica.

La ansiedad suele tener su base en el miedo al futuro.

Tenemos ante la ansiedad, varias herramientas personales, tan sencillas que a veces ni les damos esta consideración de herramientas personales y que sin embargo lo son y además tienen una eficacia probada y lo único que se requiere es que las pongamos en práctica.

La primera y fundamental: Tranquilizarse. Puede que sea paradójico que proponga la tranquilidad ante la ansiedad, cuando justamente lo primero que produce la ansiedad es intranquilidad…Pero cualquier  solución que busquemos para cualquier problema que tengamos, va a conseguirse si partimos de ella. ¿Y como podemos empezar a tranquilizarnos? Una vez que somos conscientes de nuestra ansiedad, parar con disciplina nuestro dialogo interno, y digo con disciplina porque no es fácil y la disciplina tiene parte de voluntad, de querer algo que no está en mi momento actual y pasar del querer a la acción aplicando unas reglas, unas normas para conseguirlo. Hay que salir de la mente ( » La loca de la casa» ) y poner atención a lo corporal, esta es la pista mas sencilla. En vez de atender a los pensamientos, a la película mental, atiende a la respiración y repasa como está tu cuerpo, donde está más tenso, que partes están mas cómodas, baja los hombros, mueve un poco el cuello, respira conscientemente, escucha los sonidos que hay a tu alrededor, siente el tacto de lo que están tocando tus manos, fíjate como el aire entra y sale por tu nariz o por tu boca, date cuenta sin juzgarla, como es tu respiración de profunda y si puedes poco a poco profundizarla un poco más. Pon en práctica conscientemente un minuto de silencio, mirando lo que estas viendo con atención, escuchando, sintiendo en este momento donde y como estas, sin querer estar en otro sitio, ni sentir de otra forma.

Hasta la física cuántica corrobora que el observador cambia lo observado. Es decir que cuando pasamos del piloto automático de la inconsciencia, a la toma de conciencia de estar observando lo que hay a mi alrededor, lo que pienso y lo que siento, ya está cambiando la situación y desde ahí puedo hacer modificaciones, si lo decido y puedo.

Es importante fijarse en » SI PUEDO». Porque eso de que querer es poder, a veces no es cierto. A veces no se puede cambiar lo que hay, por ejemplo, ante la muerte de un ser querido, no se puede cambiar esa realidad y la única posibilidad de acción es la aceptación y desde ahí permitir el duelo y vivirlo.

Pero hay otras situaciones donde si se puede cambiar, donde se puede hacer algo, aunque incluso en el ejemplo anterior, también estamos haciendo algo, cuando me permito experimentar el duelo y dejo de resistirme a la realidad, saliendo de la queja, sintiendo el dolor que me produce, lo que hará que el dolor se pase antes, ya que todo lo que se resiste persiste.

 Ordenar es algo que podemos hacer también. La ley hermética de la correspondencia propone: » Como es adentro es afuera». Y está claro que muchas veces, el ordenarnos adentro es mucho mas difícil que ordenar lo de fuera. Según esta ley, cualquier modificación de dentro o de afuera va a influir en uno u otro lado. Empieza por lo de fuera que suele ser mas concreto y evidente. Estar en un entorno ordenado, va a facilitar el orden interno y además vamos a tener la sensación de poder hacer algo efectivo, de lo que vamos a tener evidencia y de alguna forma nos va hacer sentirnos mejor, saliendo de la sensación paralizante que a veces produce la ansiedad.

También nos puede ayudar mucho, tomar perspectiva. Ya el simple hecho que situarnos en el «observador», nos va a poner en otro sitio.  Toma conciencia de esa situación  de observador.  Ten en cuenta tus posibles anteriores estados ansiosos y aprende a  sacar partido de esas situaciones negativas que tu ya has experimentado y cuestiónate: Se cumplieron tus miedos, te pasó algo realmente, siguió tu vida a pesar de todo, que te ayudo a salir de ahí… Fíjate en que fue lo que te ayudó a superar la situación, que aprendizajes dirías que conseguiste. No te quedes en la queja por la dolorosa, frustrante y negativa experiencia y saca una moraleja, que se define como la enseñanza que se deduce de algo. Ten en cuenta que de cualquier experiencia, la consideremos mala o buena,  se puede sacar un aprendizaje y que hay un refrán de la sabiduría popular que confirma: No hay mal que por bien no venga.

Solo tenemos que estar dispuestos a soltar en las vivencias negativas, nuestro papel de victima, que nos paraliza y nos vuelve impotentes. Lo curioso y triste es que a veces parece que no lo queremos soltar y si pasa esto la pregunta que hago es: ¿Que prefieres ser feliz o tener la razón?. No digo que lo que te pasó o lo que te pasa no sea una situación dura, dolorosa o incluso injusta, pero, ¿te vas a quedar ahí? ¿ Vas a continuar en ese bucle?. Aplica ahora lo que te pudo venir bien entonces, vive lo que te pasa sabiendo que «esto también pasará», pero que no sea un pasar gratuito, que te valga para algo, Tener una experiencia no es lo que te madura y te hace evolucionar, es integrarla y aprender, convirtiendo el conocimiento en sabiduría para posteriores situaciones.

Si lo que te propongo intuyes que puede ser efectivo, pasa a su práctica y comprueba que funciona…

 





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