Terapia online. Funciona

Los tiempos cambian.

No solo los tiempos, todo cambia, de hecho hay sabios que dicen, que lo único real es el cambio.

Cuando yo era pequeña el poder hablar y verte a la vez, era algo de películas y algo lejano…bueno, tiempo es verdad que ha pasado, pero, como continuamente nos enseña la vida, la realidad muchas veces supera a la ficción, y si, tiempo ha pasado, pero el hecho es, que con el teléfono que llevamos en el bolsillo, todos podemos hablar y vernos, y eso no está acompañado de una sociedad «galáctica», nuestra sociedad independientemente de todos los innegables avances técnicos, que ha conseguido en estos, pongamos, ¿treinta úlltimos años?, sigue con sus penas y alegrías, con sus encrucijadas y desenlaces…

Cambia todo cambia, como dice Mercedes Sosa en su canción, pero la condición de ser humano no cambia, aunque cambien  las circunstancias y la forma de vivir.

Y encima nos llega un pequeño virus, que nos pone en estado de alarma y hasta nos confina. Nos hace vivir las relaciones con distancia, sin abrazos y sin besos y hablar con la boca tapada por la mascarilla.

Y en este estado de cosas, es interesante darse cuenta, que ya lo importante no es casi ni lo que se dice, ni como se dice, sino desde donde (de nosotros) decimos lo que decimos. Ya puede, que nos vaya importando menos no quedar tanto con gente, que no nos aporta demasiado o con la que yo no soy capaz de comunicarme abiertamente y si encima tengo que hacerlo con la mascarilla…pues me voy quedando en casa, «aprovechando» que no me dejan reunirme. Una pena y una duda, con la mosca detrás de la oreja: ¿Será que con esto del virus, lo que la política actual, pretende es que nos vayamos aislando? ¿Qué con lo innegable del peligro de contagio, se pretenda tenernos controlados y bien controlados?…Puede que nos venga a la cabeza cuando nos entra el ataque conspiranoico. El hecho es que en este año, nuestra forma de relacionarnos, impuesta o no, está siendo diferente

Y si en las relaciones lo mas importante es la calidad y no la cantidad, lo interesante será, desde que profundidad, autenticidad y sinceridad me comunico, no tanto lo que comunico o a través de que medio lo hago. Y desde ahí, se puede afirmar: que la terapia online funciona. Ya que en definitiva cualquier terapia funciona en principio, si me dispongo a recibir ayuda, que es lo que es toda terapia, una ayuda, para encontrar una solución a los problemas, sean estos del tipo que sean, sabiendo que contando con esta ayuda, un@ mism@ ha de encontrar y poner en práctica su propia solución.

El saber adaptarse a las nuevas circunstancias es una de las claves principales, incluso Darwin lo puso de manifiesto, para la evolución. Todos los seres vivos desarrollamos nuevas estrategias ante entornos diferentes. Y por eso, aprovechando los nuevos avances, podemos ir cambiando la forma de proximidad y cercanía física de hacer una sesión de terapia,  a hacerla en nuestra casa, con nuestro «dispositivo» a través de una pantalla, con un terapeuta que puede que no este ni en nuestro país, sin que esto nos quite intimidad, porque la intimidad la produces tu y la conexión que surge con tu terapeuta, que curiosamente no depende de la cercanía física, sino de la vibración entre dos personas, que se da o no se da, así de sencillo. Y como yo digo en mi consulta, como máximo en tres sesiones, ya se sabe si esa conexión se da, tanto a nivel presencial como a nivel online.

Como todo tiene sus pros y sus contras, toda situación tiene una cara y una cruz, lo interesante es que aprovechemos y disfrutemos los pros y aprendamos, sin negarlos, a trascender los contras.

Soltemos viejos patrones y arriesguémonos a experimentar nuevas fórmulas. Sabiendo que todo cambia, pero sobre todo, que si yo cambio, todo cambia.