QUERERSE MAS PARA VIVIR MEJOR

Nuestra vida es un reflejo de nosotros mism@s. No podemos percibir nada más que lo que sentimos y está dentro nuestro. Un hecho puede ser vivido y considerado de muy diferente forma,  la interpretación que nosotros le damos, puede ser vivida o entendida de otra manera por los demás. Si consideramos esto, podemos decir que la sociedad es una enorme comunión de autopercepciones….Momentos de crisis para uno pueden ser momentos de bonanza para otros y en definitiva como dice el refrán: Cada uno habla de la feria según le va en ella.

En esta sociedad donde los medios de comunicación son tan abundantes y aparentemente facilitadores para poder contactar con el otro, paradójicamente las estadísticas ponen de manifiesto que el sentimiento de soledad aumenta, que nunca las personas se habían sentido tan solas….

Las relaciones de pareja cada vez duran menos y siendo el amor la emoción positiva que más nos hace vibrar, parece que cada vez es mas difícil experimentarla¡¡¡ Y si como afirma la física cuántica y la sabiduría peremne : como es adentro es afuera, puede  que lo que falle de verdad es mi propio autoconocimiento y el desarrollo del amor por mi mismo….

Asi que yo propongo: Vamos a conocernos, aceptarnos tal cual somos y querernos y respetarnos incondicionalmente, ya que me parece, que solo haciendo esto podremos conseguir relaciones autenticas y mi amor por mi se traducirá en amor al  otro.

Siempre el amor que sienta por lo de fuera será un reflejo del amor que sienta por mi ya que no se puede dar lo que no se tiene. Y si dependo del otro para sentir amor, eso no será amor sino dependencia.

Como empezar a querernos más? Primero: aceptándonos tal como somos y esto no supone, que no tengamos que mejorar o aprender ya que en esto consiste la evolución, aqui y ahora esta soy yo y como dice el poema de Virginia Satir: yo estoy (soy) bien. Y mientras vamos consiguiendo esto, atent@s a:

  • Reconoce lo que tu quieres y vé a por ello. No existe ninguna obligación de nada, a no ser que tu mismo te la impongas. Mira bien esto y haz lo que quieras siempre claro, asumiendo las consecuencias.
  • Atrévete a mostrarte tal como eres, se tu mismo, que en realidad es lo mas fácil, claro está, si conseguimos desprendernos del personajes que hayamos creado.
  • Ver los fracasos y errores como oportunidades de aprendizaje, sin automachaque cuando los cometemos.
  • Atención al papel de victima. La queja solo vale para estar en la debilidad y la impotencia. Dejar de quejarse es muy importante.
  • Desarrolla tu creatividad y todos tus potenciales, sean estos los que sean, Tu creatividad no depende de que seas un genio sino de que tus respuestas  a las situaciones,  que tus manifestaciones en cualquier ámbito, sean genuinamente tuyas.
  • Abandona la zona de confort, arriésgate¡¡¡ y arriesgarse no es tirarse a la piscina sin ver si hay o no agua, arriésgate pero no seas temerario.
  •  Intenta vivir la vida como una aventura, y no como un drama. No dramatices, si tienes costumbre de hacerlo, obsérvate bien y descubre para que lo haces… y decide si trae realmente ganancias…

Quiérete, se tu mejor amigo y acompañante y nunca estarás solo y conseguirás que tu autoapoyo sea la palanca de cualquier posible cambio y lo realmente necesario par seguir adelante. Adelante¡¡¡

 

 

 

Testimonio

El trabajar en terapias de cualquier tipo, te da la oportunidad de comprender más, de conocerte más, de sentir cada vez mas la propia humanidad y la del otro , de comprobar que nada de lo humano te es desconocido, de admirar  al personal que se pone valientemente a mirarse y se reconoce… Y es capaz de compartir.

 

Tocar fondo

Este viaje a Elche ha sido raro.  Lo he pasado bien al mismo tiempo que me he dejado sentir el dolor.  Por primera vez he experimentado lo que sentía, siendo consciente de ello sin salir corriendo, literalmente, y sin recurrir a ninguna conducta destructiva contra mí: ponerme al límite y hacerme daño sea de la manera que sea (comida, deporte, prohibición, obligación, restricción, purga…).  Sencillamente no me apetecía, no me apetecía fingir, estoy harta de hacerlo;  de reírme cuando no quiero, de salir cuando no quiero, de ser amable cuando no quiero, de callarme cuando no quiero, de hablar cuando no quiero… Me costó verlo y entenderlo, y no fue agradable, pero me ha servido para entenderme y conocerme un poco más.  Ahora puedo poner palabras a este nudo. 

Sé que al volver, sea de donde sea, me toca encontrarme con mi madre y enfrentarme al momento del escáner físico. Esta vez no ha sido diferente:  «Tienes mal cara»,  » Te veo peor que cuando fuiste»,  «Te estás quedando sin cara»,  » No te has cuidado mucho allí «…  Y un sinfín de frases negativas hacia mi aspecto físico, siempre.

De echo, estando en Elche le mandé unas fotos y me dijo:  «Aitana y sus caras»,  «Qué graciosa»…  Nunca me dice «Qué guapa «, «Qué bonita»… 

Así es como yo lo vivo:  no soy guapa, no soy suficiente, no valgo, hago gracia y no se me toma enserio, nunca seré suficiente… 

Volviendo a mi madre, le expliqué que había estado más de una semana sin vomitar y pese a que ella no esté acostumbrada a verme así, esa era mi cara normal, natural, sin sufrir consecuencias por alteraciones electrolíticas…. Le dije que ella se ha quedado con mi cara hinchadita, con posiblemente aspecto más saludable para ella, pero provocado por los vómitos y esa no era mi cara normal, eso no debe ser normal. No está acostumbrada a verme deshinchada y me ve mal, me ve hinchada (los vómitos, por pocos que sean, me crean retenciones de líquidos, entre otras cosas, que duran días hasta que el cuerpo vuelve a la normalidad) y también me ve mal;  siempre me ve mal ¿y esto hasta cuando? 

Entonces ella me preguntó desviando el tema: ah, pero ¿sigues vomitando? 

Era más que evidente que sabía la respuesta, pero aún y todo se lo dije: sí. 

Y volvió su drama…pero le corté. 

Aquí viene lo realmente importante, lo que he conseguido entender en Elche ligado a mi destrucción:

Hace tiempo, cuando yo era mucho más joven, cuando me quería muchísimo menos de lo que me quiero ahora, cuando vivía totalmente anulada por mí misma y por mi entorno…yo me veía a mi misma como «Incapaz». 

Y vomitaba mucho, muchas veces, a diario. ¿Por qué? Porque era lo único que sabía hacer, era lo único que me daba fuerza y seguridad, era lo único que se me daba bien, era lo único que me daba vida (así lo creía y lo sentía entonces). 

Pero era normal. El resto de mis capacidades y habilidades estaban anuladas, yo no tenía valor y jamás me habría imaginado siendo capaz de algo. Y sobre todo, vomitar era lo único que me merecía (Vomitar, no comer, hacer ejercicio excesivo… En definitiva, hacerme daño y estar mal). 

Con el tiempo fui creciendo, fui cogiendo algo de valor, algo de seguridad. Empecé a trabajar brevemente en algunos sitios, estudiaba a la vez que disfrutaba lo que aprendía… Pero lo que más seguridad, fuerza, autonomía y valor me dió fue trabajar en el bar, en la cocina. Todo un reto para mí. Un reto que me fortaleció en mi relación con la comida. A raíz de esto fue cuando yo me empecé a sentir realmente «Capaz». Esto y que por fín he terminado los estudios, pasando mi peor año de salud con la colitis ulcerosa. A pesar de haber sido muy duro, me ha dado un chute de autoestima y me he sentido orgullosa por no dejar de luchar. 

Pero la salud no perdona a nadie. 

Terminé echa un cristo, ingresada y después en vez de descansar, seguí mal y trabajando todo el verano. Hasta que mi cuerpo y mi cabeza dijeron ¡basta! 

Y bueno, esto es lo que a la gente le cuesta entender… Porque por fuera parezco estar tan bien, tan entera que cualquiera diría que lo paso tan mal. 

En cuestión, al final me ví obligada a dejar el bar (eso que me hizo sentirme tan «Capaz» y me ayudó tanto a salir de la asfixiante «Incapacidad») porque mi cuerpo me lo estaba pidiendo a gritos. 

Decidí empezar las clases prácticas de conducir y parecía que todo iba bien hasta que me invadió el miedo. Miedo del accidente que tuve hace 14 años, del que creía haberme olvidado. Miedo a la lluvia, miedo a la velocidad, miedo a mi falta de reacción… 

Empecé a ponerme realmente mal con la tripa cada vez que tenía prácticas; antes, durante y después. Luego empezó a durarme días, semanas…y las dejé porque ya no podía más, no podía seguir así y otra vez más debía elegir: independencia o salud. Elegí mi salud. 

Hace como un mes reconocí en mí unas emociones ya muy vividas: era depresión.

A su vez sentía terribles ganas de hacer cosas, de hacer muchas cosas (estar ocupada y no pensar en lo que me estaba pasando) que a demás me hacían ponerme muy nerviosa por no llegar a todo. 

Pues bien, ahora he entendido que todo esto se debe a que ahora mismo me siento «Incapaz», otra vez. Sin valor, anulada, débil, inútil. Y que aquellas terribles ganas de hacer cosas no era mas que mi instinto de supervivencia en busca de mi «Capacidad». Buscaba como loca sentirme capaz, obligándome a hacer cosas continuamente. 

Mi salud, mi enfermedad (ambas), incluso mis miedos están determinando mi vida ahora mismo. ¿Va a ser así a partir de ahora? ¿Cada vez que intente hacer una vida normal, se van a interponer entre yo y mis objetivos? Evidentemente tengo miedo. Desgasta. Me ha costado tanto llegar hasta aquí que ahora siento haberlo perdido. Todo. A mí. 

Vuelvo a sentirme anulada, incapacitada, vacía, inservible…sintiendo que lo único que se hacer es hacerme daño (vomitar, no comer, castigarme, prohibirme, machacarme…) al mismo tiempo que me alejo de la gente por evitar daños colaterales.  ¡¡Y qué peligroso es eso!! ¡¡Y qué miedo me da…!! 

Gracias a la persona que ha compartido esto conmigo y que yo publico aquí con su permiso.

Y solo necesito añadir :  El observador cambia lo observado. Cuando se ve algo, ese algo es muy diferente a lo que era cuando no se veía. Hasta la física cuántica lo ha demostrado.

 

Superar el miedo

El miedo es la emoción que nos acompaña hasta el último momento de la vida.

Cuanto más directamente lo afrontamos, paradójicamente, se hace mas pequeño y lo manejamos mejor, aprendiendo a dejar de sufrir por él. Y dándonos cuenta, de que el miedo que suele tener que ver, la mayoria de las veces con el futuro, se puede convertir en un maestro para vivir «el aquí y el ahora», que es el único tiempo y lugar donde podemos vivir de verdad.

Lo trabajaremos desde el respeto que nos puede producir el miedo, pero también desde la alegría que puede suponer el sentirnos vivos y dueños/as de nuestras elecciones. Sabiendo que el miedo es la prisión del corazón y que es, muchas veces, lo que nos impide ser libres, fomentaremos nuestras fortalezas, para  apoyarnos en estas y realizar los cambios necesarios para desde que así lo decidamos, traspasar el miedo y vivir en libertad.

            OBJETIVOS

  • Aumentar el conocimiento personal
  • Eliminar tensiones
  • Familiarizarnos con nuestros miedos sin juicios
  • Reconocer y potenciar los propios recursos
  • Conseguir vivir plenamente

            PROGRAMA 

  • El darse cuenta – Aquí y ahora
  • Inteligencia Emocional y Miedo
  • Aceptación versus resignación
  • La resiliencia: capacidad de superar dificultades y salir fortalecidos/as
  •  Las fortalezas en acción

             METODOLOGÍA 

De carácter dinámico y vivencial que integra aspectos teóricos y prácticos centrándonos en estos últimos. Abierta y participativa aprovechando las experiencias de los/as integrantes del grupo, para generar nuevos aprendizajes.

             DIRIGIDO

Personas que quieren dedicar un tiempo a conocerse con mayor profundidad  y a sentirse mejor con ellos/as   mismos/as y con los demás.

               DURACIÓN Y COMIENZO

Seis sesiones de hora y media

Comienzo: martes 25 de febrero a 31 de marzo de 19,30 a 21 horas

 

 

                INFORMACION E INSCRIPCIONES

 Centro Fondo-Forma

Abejeras nº 30 bajo

Teléfono 626754831- ana@anamuniz.com