La resiliencia, herramienta para superar dificultades

La resiliencia es la capacidad que la persona tiene para abordar los hechos traumáticos o dificultades que surgen a lo largo de la vida, de una forma centrada y positiva, que hace que los supere y salga fortalecida tras la experiencia.

Como todas las capacidades, es susceptible de mejora y ampliación, a condición de que se ejercite.

Os propongo varias pautas para desarrollar vuestra resiliencia:

*Evitar ver las crisis como problemas insuperables. Respecto a esto, será interesante darnos cuenta de las crisis que hemos vivido en nuestra vida y que ha pasado y que hemos hecho nosotros para seguir adelante. Seamos capaces de ver las crisis como los chinos: “Las crisis son oportunidades”

*Aceptar los cambios que son parte de la vida. Y ya sabemos que para que se de la aceptación debemos eliminar de nuestro repertorio mental: la huida, la queja y la racionalización. Si estamos en la huida-negación, es que ni vivimos el cambio. La queja solo nos hace estar en el papel de victima sin poder y no vale para nada (bueno, puede que nos desahogue, pero prácticamente para nada mas). La racionalización, el buscar explicación, el darle vueltas en la mente, nos hace quedarnos ahí, en la mente y no vivir plenamente lo que hay, que sería la verdadera aceptación.

*Avanzar hacia los objetivos. Trabajando sobre objetivos realistas. Puede ser interesante que se haga una graduación de objetivos de menor a mayor dificultad. Para llegar a nuestra meta seguro que tendremos que pasar por varias etapas. Trabajemos con el objetivo más cercano (sin perder de vista el objetivo final).

*Alimentar una visión positiva de si mismo. Todos tenemos polaridades: somos listos y a veces tontos, valientes y a veces cobardes, somos fuertes y también débiles. Sabiendo esto, vamos a fomentar y tener en cuenta nuestro aspecto positivo, en vez de luchar y criticar el negativo.

*Mantener la perspectiva. Prever el largo plazo y saber recontextualizar los acontecimientos. Ser capaces de tomar distancia, nos hace verlo todo con más objetividad y mayor sensación de control.

*Fomentar una visión de esperanza. La esperanza es la emoción que marca el cambio en la evolución emocional de lo negativo a lo positivo. Aunque a veces es difícil, ¡intenta contactar con ella! El proverbio dice que: “La esperanza es lo último que se pierde”. Intentar de corazón contactarla.

De momento trabajar con esto y experimentar si vale, si reconocéis mejora, solo experimentarlo vale. Recordemos a Quevedo: “No basta saber donde está el tesoro. Hace falta trabajar para sacarlo”

Si quieres puedes. ¡¡¡Experimenta!!!

			




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