Poner límites

Me he dado cuenta a través de mi propia experiencia personal y de las situaciones que se plantean en la consulta, de la importancia de poner límites, asumiendo sus consecuencias, que es lo que nos suele dar miedo…

Para poner  buenos y constructivos límites es necesario, primero estar en contacto con nosotros mismos y conocernos bien, a través de un interés genuino por nosotros y una autoobservación de nuestras emociones, comportamientos y reacciones ante nuestras diversas experiencias. Y  esto traerá como consecuencia una buena autoestima.

La autoestima incluye, el amor por uno mismo, el autorespeto, la autocomprensión, la autocontención, la aceptación total de quien uno/a es, con lo bueno y con la sombra, y tiene como resultado, la total responsabilidad sobre la propia vida.

Conocernos también nos hará darnos cuenta, de que miedos son los que nos manejan, partiendo de que el miedo es la emoción que nos suele acompañar hasta el último momento de nuestra vida, ser conscientes de nuestros miedos, es el primer paso para acabar con ellos o… para convivir tranquilamente con ellos. Se considera que hay cinco miedos básicos de los cuales nacen casi todo el resto de nuestros temores; El miedo a la muerte, el miedo a la pérdida de autonomía, el miedo a la soledad, el miedo a la mutilación y el miedo a los daños y perjuicios al ego.

Habrá que tomar también conciencia a que ideas limitantes y a que patrones nos hemos adherido desde nuestra infancia, momento en el que verdaderamente, en la mayoría de las personas, por no decir todas, se tiene poca capacidad de actuación, para elegir respuestas y poner límites. Lo malo es que tenemos 30, 40 años y seguimos comportándonos, como el niño que adquirió una determinada idea, a raíz de un suceso que vivió de forma dolorosa y al que respondió emocionalmente de la forma que mejor supo.

Según la PNL cualquier acción que hagamos, tiene una intención positiva, todos obtenemos un beneficio por hacer lo que hacemos, si no, no lo haríamos. Esto a veces puede costar verlo, pero si te cuestionas honestamente, que beneficio positivo tiene para ti, hacer o permitir que te hagan algo que te hace sufrir, vas a darte cuenta.

Solo desde esa honestidad, a la que no tienes ninguna obligación, de la que no tienes que dar cuentas a nadie, puedes decidir, si aquí y ahora estas dispuesto a poner límites, asumiendo la consecuencia de tu decisión. Incluso si decides que no y sigues en una situación dolorosa, aunque sea así, si lo haces con una elección consciente puedes ser coherente contigo, y abandonar el papel de victima que tanto nos paraliza, impidiéndonos crecer y evolucionar, sabiendo que en cualquier momento, se puede cambiar la decisión.

Me parece, que conscientemente nadie se quiere hacer daño, todos buscamos la felicidad. Tomemos las riendas de nuestra vida y responsabilicémonos de conseguirla, nadie tiene porqué dárnosla. De hecho nadie nos la puede dar, solo cada uno desde ser quien es, estará en contacto con la fuente del amor, la energía y la inteligencia que uno es y todo lo de fuera es una ocasión para que yo vaya desarrollando lo que ya soy.

Si estás de acuerdo con esto, (si no lo estás, deja de leer, gracias por tu atención, espero no haberte hecho perder mucho tiempo) solo si sabes poner límites, te podrás respetar, desde el derecho de ser quien eres y sentir lo que sientes, solo porque lo eres y lo sientes, y podrás decidir lo que quieres que esté en tu vida y lo que no, siempre en la confianza de que la vida va a tu favor y también desde el respeto de que el otro sea quien es y siente lo que siente.

Y aquí paz y después gloria.

EXPERIMENTA, SI QUIERES PUEDES.